
No
buscan sólo entretener, sino que se emplean con un fin diferente, generalmente como
procesos de entrenamiento, guías de desarrollo o para incentivar determinadas
conductas.
Sin
embargo, no siempre los juegos serios consiguen estos valiosos objetivos, ya
que a menudo son diseñados por personas que no están verdaderamente familiarizadas
con la cultura y el diseño de los juegos, e ignoran lo que se necesita para
producir un buen juego.
Estas
son algunas recomendaciones que harán que un juego serio funcione en el plano
motivacional y consiga enganchar a los jugadores:
1. Fomenta
la exploración activa
Los juegos que
funcionan no están creados para que los jugadores se crucen de brazos y reciban
pasivamente información.
Por el
contrario, requieren de su participación activa.
Así que haz que
el juego induzca a los jugadores a sondear el mundo
virtual,
a explorar
activamente, a mirar a su alrededor, a formular hipótesis, a experimentar, a reflexionar, a criticar, a
moverse, a
interactuar.
2. Estimula
la interacción social
Los
juegos más exitosos conforman un mundo rico en comunicación y colaboración.
Recuerda
que todas las personas somos a la vez competidores y colaboradores.
Así
que asegúrate de que el juego estimule tanto la competición como la
colaboración con otros jugadores o con otros equipos.
Ésta
suele ser una de las experiencias más excitantes del juego y también puede
llegar a ser uno de sus fuerzas pedagógicas primarias.
3. Crea
un buen argumento o hilo conductor
Para
mantener la atención de los jugadores, asegúrate de que el juego utilice una buena
y entretenida historia de fondo.
Divide
esta historia en fases o niveles, planteando en cada uno de ellos un reto o
actividad que deba resolver el jugador.
Esta
historia hará las veces de “pegamento” entre todas estas actividades o niveles,
confiriendo al juego idea de unidad.
4. Define
una clara meta final
En
buena parte, la recompensa del juego y lo que hace que el jugador esté motivado
esperando ver hasta dónde le conduce el juego, es precisamente llegar hasta su
final.
Así
que define uno o varios finales posibles, y cuando el jugador los alcance,
recompénsale con algunos efectos
impresionantes de sonido o animación por las horas de esfuerzo dedicadas.
5. Crea
metas intermedias
Asegúrate
de establecer también metas intermedias, en las que el jugador pueda parar, y retomar
el juego en otro momento, sin quedarse con el mal sabor de boca de haberlo dejado
a medias.
Estas
metas intermedias pueden producirse después de realizar una misión, conquistar
una zona, responder con éxito a una actividad, o completar una etapa.
Ayudan
a hacer que el juego resulte más digerible para los jugadores, pues cuando las
alcanzan, sienten una sensación real de logro y progreso.
6. Provee
constantes refuerzos o feedback
La
retroalimentación motiva y estimula a la acción, incluso cuando es negativa.
Constituye
uno los principales elementos que hace que los participantes se enganchen a los
juegos.
Así
que asegúrate de que el juego ofrece retroalimentación en forma de premios o
castigos, desde el principio del juego y a medida que los jugadores van avanzando
y llevando a cabo acciones.
Las recompensas
pueden incluir nuevas vidas, más riqueza, más puntos o monedas virtuales
canjeables por regalos, insignias y títulos honoríficos, etc.
7. Haz
que los premios sean visibles para todos
Todas
las personas buscamos atención, respeto y reconocimiento.
Así
que asegúrate de que el juego ayude a potenciar la identidad virtual de los
jugadores y a empujar su estatus visible para los demás.
Incluye
los trofeos, medallas o insignias que consiga un jugador al superar un reto, en
sus perfiles de usuarios, y en los rankings para que todos puedan verlo y él
mismo pueda compararse con los demás jugadores.
8. Deja
abierta la posibilidad de un error crítico
En
general, en los juegos los participantes van dando pequeños pasos graduales y a
medida que avanzan por el juego van obteniendo retroalimentación positiva.
Pero
de vez en cuando también pueden y generalmente deben fallar.
Los
fallos, incluso los fallos catastróficos, como cuando el jugador “muere” o es
arrojado fuera de un nivel para tener que volver de nuevo al principio del
mismo, constituyen una de las características fuertes del diseño de los juegos.
Al
fracasar y volver a la salida, los jugadores no sólo aprenden rápidamente cómo
superar los fracasos, sino que también generan nuevas posibilidades de reforzar
su aprendizaje.
9. Haz
que las metas sean progresivamente más elevadas
Eleva
las competencias requeridas por los jugadores para alcanzar las metas
intermedias, a medida que van ascendiendo de nivel.
Exígeles
niveles de competencia cada vez más elevados para seguir avanzando en el juego.
Eso evitará que caigan en el aburrimiento.
Y
no olvides darles retroalimentación incremental, a medida que progresan en el
juego o cuando completan una etapa o nivel del mismo.
10. Desafía
a los jugadores a alcanzar sus límites
Parte del atractivo de los juegos se centra
en su capacidad de explotar la necesidad que sienten los jugadores de ir más
allá de su capacidad o habilidad actual para alcanzar el siguiente estadio de
maestría posible.
Así que asegúrate de que
el juego esté siempre empujando hacia adelante, hacia las tareas siguientes,
hacia arriba en el siguiente nivel.
Estructura el juego de manera que los
participantes operen constantemente en el borde de su competencia.
A la mayoría de los jugadores
les gusta vivir en el límite entre el éxito y el fracaso.
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