jueves, 24 de octubre de 2013

La esencia de cualquier nuevo aprendizaje

Cuando un pianista experimentado toca una pieza que le es bien conocida, tenderá a hacerlo de un modo semiautomático, prestando escasa atención a la secuencia de movimientos sobre el teclado del piano.
Naturalmente, el pianista sólo ha podido llegar a ser un experto gracias al proceso de automatización de secuencias, que permite que el comportamiento se vuelva cada vez más complejo.
El pianista tuvo que aprender primero cómo colocar los dedos sobre las teclas.
Tuvo que memorizar cuáles eran las notas del pentagrama.
Necesitó averiguar a qué nota correspondía cada tecla del piano.
Debió realizar y entrenar los movimientos básicos.
Tuvo que aprender cómo debía hacer una nota sostenida, etc.
A medida que fue aprendiendo y automatizando estos conocimientos, pudo pasar al aprendizaje de nuevos conocimientos o movimientos más complejos.
Y gradualmente aprendió a hacerlo sin tener que prestar atención consciente a lo que ya había aprendido con anterioridad.
En realidad, como se demuestra en las pruebas de laboratorio, si el pianista tratase de prestar atención consciente a las secuencias de movimiento que ya había aprendido y automatizado, su desempeño no mejoría.
Empeoraría de forma sustancial.
Es como cuando intentamos prestar atención a la forma como andamos.
De repente nos parece que no sabemos andar y nuestros movimientos se vuelven torpes e inexpertos.
El hecho de prestar atención consciente, activa zonas cerebrales de la corteza prefrontal.
Y eso hace que nuestro cerebro se ponga en modo de “exploración”, que es el modo que adquiere cuando aprendemos una conducta por primera vez o cuando nos enfrentamos a cualquier tipo de situación novedosa.
Cuando nuestro cerebro se encuentra en modo de exploración, casi todas las áreas de nuestro cerebro se activan, en un intento de prestar la máxima atención.
Y eso consume una gran cantidad de energía.
Sin embargo, una vez que nuestro cerebro descubre cuál es la representación neuronal más eficiente de un determinado aprendizaje o de una nueva secuencia de movimientos, tiende a automatizar esta secuencia.
Y cuando lo hace, ya no necesitamos seguir prestando atención consciente a la misma.
La conducta derivada de la nueva conexión sináptica creada, tenderá a producirse de forma espontánea, casi sin esfuerzo y con muy escaso gasto de energía.
Por eso, podemos compatibilizar fácilmente una tarea automatizada con una tarea novedosa.
Eso es lo que sucede cuando ejecutamos automáticamente una secuencia bien aprendida de movimientos de piano, y al mismo tiempo tratamos de aprender un movimiento nuevo.
En cambio no podemos hacer dos tareas novedosas al mismo tiempo.
Necesitamos prestar nuestra atención a una u otra de las tareas, pero si intentamos hacer las dos al mismo tiempo nuestra ejecución resultará desastrosa.
En cada estadio del aprendizaje, se necesita limitar la cantidad y complejidad de la nueva información que debe adquirirse y aprenderse.
En caso contrario, se corre el riesgo de desbordar la memoria de trabajo, generando frustración y dificultades para continuar avanzando con el aprendizaje.
Sin embargo, una vez que se ha asimilado mediante la comprensión y la repetición un nuevo aprendizaje, éste llegará a poder reproducirse casi por mera inercia, de un modo prácticamente inconsciente.
Entonces se podrá avanzar con el siguiente nivel de aprendizaje.
En cada momento hay que buscar el equilibrio para enfrentarse a nuevos desafíos que no sean ni demasiado fáciles ni demasiado difíciles.
Si nos empujan mucho más allá de los límites psicológicos de nuestra zona de comodidad, los sentimientos de fracaso pueden comenzar a surgir.
Pero si no nos empujan más allá de dicha zona, no nos sentiremos desafiados ni estimulados.
Incluso, si la tarea resulta demasiado fácil y repetitiva, probablemente nos aburriremos.
Debemos estar continuamente renovándonos.
Deshaciendo los aprendizajes y conductas previamente aprendidos y convertidos en rutinas.
Y aprendiendo nuevas habilidades que nos permitan progresar y ser cada vez mejores.
Esa es la clave de cualquier proceso de aprendizaje.

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