sábado, 6 de julio de 2013

Querido Abraham Maslow

Hace ya 70 años, Maslow, que formulaste tu famosa teoría sobre la jerarquía de las necesidades humanas y bien que ha dado de sí.
Todavía hoy en día, tantos cursos y manuales recurren machaconamente a tu famosa pirámide cuando llega el punto de explicar las motivaciones humanas.
En la base de la pirámide, nos decías, están las necesidades fisiológicas y de seguridad.
En los siguientes escalones, las necesidades de aceptación social y de autoestima.
Y en la cúspide, la necesidad de autorrealización.
Según tu teoría, Maslow, los humanos empezamos queriendo satisfacer las necesidades más básicas.
Y a medida que colmamos una, elevamos nuestro listón para aspirar a otra superior.
Así hasta alcanzar la más sublime de todas las necesidades, la de autorrealización.
Pero en realidad Maslow, ¿en qué consiste la autorrealización?
El término parece sugerir algo parecido a la metamorfosis de los insectos cuando pasan de huevos a larvas.
Cada cual puede entender lo que quiera.
Pero lo cierto es la ciencia todavía está por descubrir este proceso biológico en los humanos.
¿Y por qué calificas caprichosamente a unas necesidades como “superiores” mientras rebajas otras hasta la menesterosa categoría de “inferiores”?
Está bien tener amigos, pero seguimos necesitando comer.
Y seguramente amar no es inferior a buscar reconocimiento profesional.
Y Maslow ¿en qué fundamentas que vamos aspirando a cada necesidad de forma sucesiva, una vez colmada la anterior?
¿Acaso un niño no siente al mismo tiempo la necesidad fisiológica de comer y la necesidad afiliativa de estar con su madre?
Seguramente satisfacer la segunda necesidad es su mejor opción para cubrir también la primera.
Tal vez Maslow, si hubieses vivido algunos años más habrías sido testigo de los avances de la ciencia en campos como la neurociencia o la psicología evolucionaria.
Y habrías comprendido que los humanos estamos y seguiremos siempre anclados a nuestra realidad biológica.
Porque no existe una separación entre la identidad humana y el resto del mundo orgánico.
Nuestras necesidades básicas son aquellas que a lo largo de nuestra historia evolutiva y hasta el día de hoy han favorecido nuestras posibilidades de supervivencia y reproducción.
Por eso quedaron grabados a hierro en nuestro hardware cerebral como necesidades comunes e indelebles para toda la humanidad.
Podemos reconocerlas porque su satisfacción nos causa placer y felicidad.
Basta consultar cualquier ranking de las cosas que nos causan placer y felicidad para hallar siempre las mismas actividades en cabeza.
Las necesidades materiales (comida, sexo…), conservar la buena salud, tener éxito en el amor, formar una familia, las relaciones de amistad, obtener éxito social.
Si conseguimos estas cosas, sentiremos que tenemos una buena vida.
Si no lo conseguimos, nuestra vida nos parecerá incompleta.
Atentamente,

Un amigo 

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