jueves, 31 de octubre de 2013

Atreverse a hacer lo que nadie hace

Antes de que apareciese en escena el saltador de pértiga ucraniano Sergei Bubka, se creía que era imposible saltar por encima de los 6 metros.
De hecho, el record estaba establecido en 5,83 metros.
Sin embargo, Bubka consiguió establecer 35 plusmarcas consecutivas llevando el récord hasta los 6,14 m.
Después de que él hubiese demostrado que se podía saltar por encima de los 6 metros, varios atletas más consiguieron la misma hazaña.
La ruptura del récord había cambiado los esquemas mentales vigentes.
Si hasta entonces todos habían pensado que era imposible saltar por encima de esa altura, la demostración de que era posible, hizo que todos cambiaran su forma de pensar y se propusieran ahora seguir aumentando la altura del salto.
Y es que nuestra percepción de las cosas está siempre condicionada por nuestros esquemas o paradigmas mentales actuales.
Muchas veces estos esquemas mentales actúan como barreras invisibles que nos impiden progresar, porque pensamos que algo es imposible.
Cuando los esquemas mentales están equivocados, el resultado será que normalmente tomaremos decisiones equivocadas.
No importa lo brillante que sea nuestra capacidad de pensamiento lógico, si nuestras percepciones o datos de entrada son erróneos, el resultado será equivocado.
Y lo que sucede muchas veces es que tendemos a quedarnos anclados en nuestros viejos esquemas o modelos mentales y eso nos hace perder oportunidades o nos impide progresar hacia el éxito.
Los viejos modelos mentales son difíciles de superar porque a menudo tendemos a considerarlos como una parte definitoria de nuestra propia personalidad.
Llegamos a sentir que renunciar a ellos equivale a renunciar a una parte de nosotros mismos.
Sin embargo, a menudo eso es justo lo que necesitamos hacer cuando nos enfrentamos a problemas que parecen no tener solución.
O cuando todo el mundo busca la misma solución, creándose una situación en la que ninguno puede obtener una gran ventaja.
En esos casos, sólo podremos encontrar la luz al final del túnel si somos capaces de cambiar nuestros paradigmas mentales, buscando respuestas no convencionales.
Por eso sucede a menudo que los grandes avances en un campo son realizados por personas relativamente ajenas al mismo.
Quizás no tengan tanta experiencia como otros maestros consagrados, pero su ventaja es que no se encuentran tan estrechamente vinculadas al paradigma imperante, incluso desde un plano emocional.
Eso les permite mirar los problemas desde puntos de vista divergentes.
Son capaces de redefinir estos problemas buscando soluciones flexibles, nuevas y originales.
Se atreven a desafiar el pensamiento establecido, buscando nuevos paradigmas que expliquen mejor la realidad.
No rechazan ningún camino o planteamiento a priori, aunque parezcan absurdos, y los exploran todos tratando de encontrar bifurcaciones más eficaces.
Y que tal vez permitan alcanzar conclusiones diferentes a la lógica convencional.
Bien lo decía el escritor y psicólogo Edward de Bono, “La creatividad implica romper con los patrones establecidos con el fin de ver las cosas de una manera diferente”.
O, en un plano material más prosaico, podemos recordar el consejo de Paul Getti, uno de los primeros hombres en el mundo que consiguió amasar una fortuna superior a los 1.000 millones de dólares, “Si quieres ser millonario, haz lo que nadie hace”.

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