
Primero. Eleva tu nivel de energía.
Tu cerebro es un órgano que consume
energía y se fatiga.
Eso sucede especialmente cuando
realiza algún tipo de tarea que requiera focalizar la atención, aprender nuevas
habilidades o enfrentarse a situaciones estresantes.
Cuando tu cerebro está agotado, tu
voluntad se debilita y eres menos capaz de resistir las tentaciones y los
impulsos indeseables.
Así que trata de llevar un estilo
de vida saludable que te permita mantener un elevado nivel de energía a lo
largo de todo el día.
El mero hecho de elevar tu nivel de
energía hará que tu voluntad se fortalezca.
Segundo. Practica tu capacidad para
frenar los impulsos del momento, a través de la utilización de tu "botón
cerebral del NO".
Como cualquier otra función
cerebral, la voluntad puede entrenarse como si fuera un músculo.
Cuando resistes una determinada
tentación, aunque te cueste mucho hacerle frente, la siguiente vez te resultará
más fácil, y así sucesivamente.
Tercero. Comprométete públicamente.
Una de las formas más eficaces de
influir en tu conducta futura consiste en asumir un compromiso público con un
determinado curso de acción, una determinada postura o unas creencias.
Eso hará que el principio de la
coherencia entre en acción y te impulse a ser consecuente con aquello que
proclamas.
En el mismo momento en que adoptas
un determinado compromiso público, habrás preparado el terreno para que, de
forma casi automática, tiendas a actuar en consonancia con el mismo.
Cuarto. Planifica tu futuro.
Si eres capaz de elaborar planes a corto,
medio y largo plazo en lugar de limitarte a vivir el presente inmediato, tu
poder de acción se multiplicará enormemente.
En la medida en que concibas planes
detallados y concretos, aumentarás la probabilidad de que cuando se produzcan
las circunstancias que has anticipado, te comportes tal y como planificaste
hacerlo.
El tiempo te compra oportunidades
para aplicar tu inteligencia y de este modo poder alcanzar tus objetivos
estratégicos.
Quinto. Adquiere hábitos positivos.
Eso te ahorrará un montón de
esfuerzo de voluntad.
Lo que somos, lo somos
fundamentalmente como producto de nuestros hábitos.
Así que si tienes hábitos
negativos, necesitarás aprender la forma de erradicarlos.
Puedes hacerlo llevando a cabo un
proceso activo de sustitución de unas pautas de conductas por otras, siguiendo
unos procedimientos específicos de condicionamiento y repetición.
Sexto y último. Busca la influencia
positiva de los demás.
Las personas somos seres sociables
por naturaleza.
Cada aspecto de nuestra conducta
está siendo continuamente influido por los demás.
Así que puedes condicionar tu
propia conducta, gestionando la influencia de los demás sobre ti mismo.
Relaciónate con personas que sean
compatibles con las conductas que quieres practicar, y aléjate de aquellos a
quienes no quieras parecerte.
A menudo leo estos escritos (desde hace poco tiempo) y me resultan muy estimulantes y prácticos. A menudo mis escritos personales de "autogestión" están llenos de esquemas parecidos por lo que los capto rápido y son una gran ayuda para mí.
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