lunes, 17 de junio de 2013

Todo camino comienza con un primer paso

En un estudio realizado por una organización caritativa de lucha contra el cáncer se visitó a la mitad de los vecinos de una determinada localidad para pedirles que firmaran una carta de apoyo a su causa.
La inmensa mayoría de las personas firmó la carta de buen grado.
Unos meses después los voluntarios de la organización volvieron a visitar tanto a estos vecinos como a otros que no habían recibido la primera visita, para pedirles una contribución económica.
El resultado fue que el porcentaje de personas que realizó una aportación económica fue casi el doble entre los que habían firmado la primera carta de apoyo que entre quienes no lo habían hecho porque no habían sido visitados.
Lo que había sucedido es que, una vez que las personas inicialmente visitadas se prestaron de forma voluntaria a apoyar moralmente con su firma la lucha contra el cáncer, comenzaron a verse a sí mismas como personas comprometidas con esa causa.
Y eso hizo más probable que en la siguiente visita se prestasen a realizar una donación económica a la misma.
Las personas intentamos ser coherentes con la imagen que proyectamos ante nosotros mismos y ante los demás. 
Por eso, siempre que una persona realiza voluntariamente un acto en una determinada dirección, se acrecientan las probabilidades de que continúe dando más pasos en esa misma dirección.
Aplicado al ámbito del entrenamiento de las habilidades, podemos decir que en general nos resultará más fácil conducir a una persona por el sendero del cambio, la mejora y el crecimiento personal, si logramos que vaya dando pequeños pasos voluntarios en esa dirección.
Cada paso que dé le ayudará a ir construyendo una nueva imagen de sí mismo. Imagen con la que entonces tratará de ser coherente manifestando una conducta acorde con la misma.

Y de este modo, comenzando con un primer paso, puede lograrse una progresión en espiral.

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